FAUNA
En las Yungas la biodiversidad de fauna es increíble, ya que junto con
las Selvas Paranaenses constituyen los ecosistemas más rico del país.
Al hablar de fauna podemos hacer una primera discriminación teniendo en cuenta la presencia
de una estructura de sostén dentro del cuerpo, encontrando los invertebrados y los vertebrados.
Dentro de los invertebrados podemos encontrar organismos unicelulares (formados por una
célula) como por ej. paramecios, amebas, etc. y los pluricelulares (formados por muchas
células).
Entre estos últimos encontramos los de cuerpo blando, como lombrices,
sanguijuelas, babosas, caracoles, y los que poseen una exoesqueleto (cobertura externa
rígida), donde se encuentran los artrópodos (insectos, arácnidos, crustáceos y miriápodos)
.
Para tener una idea de la biodiversidad que aportan los invertebrados al ecosistema de las yungas, tenemos el ej. de las mariposas considerando sólo la familia Sphingidae, 36 especies fueron registradas en el PN Calilegua.
Los invertebrados, seguramente constituyen más del 70% la biodiversidad faunística.
Sin embargo, los estudios en este grupo son escasos y a medida que los mismos se van
realizando nuevas especies surgen y en el caso de otras, se amplia su área de distribución.
Dentro de los vertebrados podemos encontrar: peces, anfibios, reptiles, aves y mamíferos.
Estos son más visibles y atraen mas el interés del publico en general.
Peces: La ictiofauna es característica de ríos de montaña, y se destacan el dientudo, bagre de torrente, viejas, madre de agua y sábalo.
Cardumen de sábalos es posible observar en pozones profundos que se arman en los meandros de los ríos donde el agua corre mas despacio.
Estos se alimentan de materia orgánica presente en el barro, piedras y hojas, y por ésto son sensibles a la contaminación de los ríos. Probablemente, dentro de los peces el sábalo sea la especie más migratoria, debido a que todos los años en otoño remontan ríos.
Anfibios: 24 especies de anuros fueron registradas hasta el momento en el Parque Calilegua,
con 4 especies endémicas: entre ellas el sapito panza roja y la rana marsupial.
Esta última, debe ser priorizada en estudios poblacionales en el Parque, debido a
que posee a características particulares.
Sólo una población fue detectada en el Parque
al borde de la ruta que dirige al poblado de San Francisco, en un microambiente de rocosidades;
sin embargo esta desapareció al realizarse trabajos de mejoramiento de la ruta.
Por otro lado, presenta un modo reproductivo escasamente representado en Argentina que
consiste en llevar los huevos y posteriormente los renacuajos en el dorso de la hembra,
debajo de la piel.
La mayoría de las especies depositan sus huevos en el agua, ya sea libres, en espuma o cordones,
y sus renacuajos se alimentaran y desarrollaran alli (Ej. Physalaeamus, Pleurodema, Buffo,
Hyla).
Otras colocan sus huevos en nidos realizados de hojas, en ramas que se encuentran
sobre lagunas o charcos, de manera que al eclosionar los renacuajos caigan en el agua
(Phyllomedusa). Otro caso raro es el que presenta Eleutherodactylus, que deposita sus huevos
en la tierra y el desarrollo es directo (sin estadio de renacuajo).
El Parque alberga 6 especies consideradas en Argentina en estado vulnerable, entre ellas el sapito panza roja, la rana marsupial y la rana mono.
Reptiles: En el PN se puede encontrar la iguana colorada (Tupinambis rufescens) y el yacaré ñato o caimán (Caiman latirostris), considerada esta última especie en estado vulnerable en Argentina.
También es notable el número de lagartijas y víboras, como la yarará, la
coral y la cascabel entre otras.
En el campo fácilmente podemos diferenciar las víboras venenosas de las culebras (no venenosas).
Los colúbridos poseen una cabeza redondeada, pupilas grandes y redondas que abarca todo
el ojo, las escamas en la cabeza son bien grandes y tienen una cola larga.
En el caso
de la falsa coral, los anillos no son completos, presentando la panza blanca.
Mientras
que la víboras venenosas poseen una cabeza mas triangular, pupilas elíptica, las escamas
en la cabeza son muy chicas y numerosas y la cola es corta.
Aves: Según un relevamiento realizado en el 2001, 270 especies fueron registradas en el
Parque, lo que representa el 86,8 % de las citadas para yungas.
El Parque protege 2
especies en peligro: hocó oscuro y águila crestuda real y 5 especies vulnerables: pato
real, águila coronada, águila solitaria, pava de monte alisera y águila viuda. Entre las
especies endémicas podemos nombrar a la paloma montera grande, la viudita plomiza y el zorzal
negro.
Mamíferos: En el PN es posible encontrar algunas especies endémicas como el murciélago
hocicudo, la ardilla colorada, el acutí, el cuis serrano y el coendú de espinas negras.
5 especies en peligro han sido registradas en el Parque: tigre, taruca, oso hormiguero,
lobito de río y el tapir; y 10 especies en estado vulnerable: 4 especies de murciélagos,
ocelote, gato brasilero, gato tigre, gato del pajonal, hurón mayor y el mayuato.
Cabe destacar la presencia del mayor predador de Argentina, el tigre, considerada monumento
nacional a nivel nacional y en la provincia de Salta.
La conservación de esta especie
representa un problema, debido principalmente a sus grandes necesidades de recursos
alimenticios y extensiones de territorios en buen estado de conservación y a su vulnerabilidad
a actividades humanas.
La pérdida de hábitat, la caza e insuficientes superficies de
áreas protegidas constituyen las causa principales de amenaza.
Esta especie puede ser
considerada especie indicadora del estado de conservación de un área determinada, especie
clave porque variaciones en su abundancia puede provocar modificaciones en las poblaciones
de sus presas y especie sombrilla ya que al proteger los requerimientos de esta especie se
cubren las necesidades de otras especies.
Si consideramos que el área mínima para que
subsista una población (por lo menos 50 individuos) es de aproximadamente 4.000 km2, la
conservación de la especie dentro del parque (760 km2) no esta asegurada.
De no
realizar acciones urgentes y concretas de conservación que una este Parque con la porción
norte de las yungas (a través de la ampliación de áreas protegidas o de amortiguamiento y
corredores) es posible que muy pronto el tigre se extinga de este ecosistema.
PARQUE NACIONAL CALILEGUA FLORA
Entre los 350-550 msnm, en medio de un relieve suave, encontramos la selva pedemontana o selva de transición que forma el borde oriental de las yungas, ocupando las llanuras al pie de las montañas y los cerros bajos.
Es un piso fuertemente estacional, ya que el 79% de sus componentes arbóreos pierden las hojas. Se calcula que la materia en hojarasca que recibe el suelo llega a las 4 toneladas por hectárea, formando una delgada y fértil capa superficial.
A diferencia del bosque chaqueño vecino, aquí empiezan a aparecer con frecuencia las plantas epífitas, generalmente pequeños cactus y helechos resistentes a las sequías. Se la conoce también como "selva de palo blanco y palo amarillo", presenta árboles de tronco recto y unos 30 m de altura, algunos de gran valor forestal, por ejemplo el cedro, el urundel o el roble, han disminuido notablemente o están al filo de la extinción.
Casi toda la fauna que habita en este piso es originaria de la región chaqueña y parece ser también el piso preferido por las aves. Este es el piso de vegetación menos representado en el parque.
A partir de 600 y hasta los 1500 msnm , la selva cambia, aparece la selva montana,
densa y casi impenetrable. Generalmente permanece cubierta de nubes durante los cinco
meses más cálidos del año y contiene la mayor diversidad de especies vegetales o animales.
Debido a la mayor intensidad y frecuencia de las lluvias estacionales y la niebla, la humedad es
mayor, razón por la que las epífitas tienen mayor presencia, pudiendo cubrir casi
totalmente al árbol que las sostiene, dificultando a veces su reconocimiento.
Los laureles y tipas dominan este piso, debido a sus gruesas ramas y la cantidad
de grietas de su corteza son las que más plantas apoyantes cargan.
Las bromelias más
grandes, capaces de almacenar grandes cantidades de agua en sus hojas envainadas, forman
verdaderas "piletas colgantes", sitios ideales para la reproducción de insectos y ranas.
En este piso entre los 1.000 y 1.500 msnm, reinan las mirtáceas, representados por
el arrayán y el horco molle que a menudo supera los 40 m. de altura.
En este magnífico
ambiente, la Yunga adquiere un aspecto fantasmal: Es el paraíso de helechos, epífitas y
orquídeas, de grandes rapaces cazadoras como el águila poma, de la ardilla roja exclusiva
de las Yungas y del yaguareté entre otras especies
Más allá de los 1.500 m. encontramos el frío bosque montano constituído por pocas especies
de flora, donde la mayoría de las precipitaciones se presentan en forma de nieve y granizo.
Pueden diferenciarse tres tipos de bosques: el de pino (Podocarpus parlatorei), el de
aliso (Almus acuminata) y el de queñoa (Polylepis australis).
Su flora
es muy rica y entre los pastos, dominantes durante la época estival aparecen muchas
especies de flores llamativas, abundantes a tal punto que semejan jardines.
Por el
contrario durante el invierno, la vegetación toma el aspecto de pastizal seco.
Algunas especies de interés: Madera: cebil colorado, cedros, guaicá, lapacho rosado,
nogal criollo, palo amarillo, palo blanco, pino del cerro, roble criollo, tipa blanca,
quina colorada.
Leña: queñoa
Medicinales y alimenticias: chirimoya, papa lisa, taraca, achira, higuera del monte, suico, quirusilla, nogal, muña muña, guayabo blanco, matos, anís, pino del cerro, mora, chalchal, ají urpica, tala guiadora, chilto, sauco, granadilla, aguay, cactus epífitos.
Interés ornamental: orquídeas, helechos, jazmín del campo, amancay, cactus epífitos, lapacho amarillo, lapacho rosado, yuchán, jacarandá, ceibo, bejucos, amancay, fucsia, sacha fuego, maravilla, conejito.
Importancia forragera para la fauna: solanáceas y piperáceas (aves, murciélagos principalmente) matos (aves principalmente) pacará (pecaríes, antas, entre otros) chalchal (aves principalmente), maroma (aves, monos), nogal (antas, ardillas), taraca (monos), laurel del cerro (aves). Otras especies importantes: chacra de mono (hábitat de anfibios, insectos), maroma (refugio de antas, murcielagos etc), laurel (hábitat de una gran diversidad de epífitos).
En las Yungas las condiciones climáticas, como lluvia, humedad y temperatura
varían abruptamente con la altitud entre puntos relativamente cercanos.
Así los
valles y las zonas bajas gozan un clima cálido y menos lluvioso, aunque de heladas
menos frecuentes.
En las laderas, en cambio, la temperatura es algo menor pero las
precipitaciones son menos abundantes.
En las zonas aún más elevadas se pasa a un
clima templado húmedo con fríos inviernos en los cuales son frecuentes las
nevadas. Esta particulares circunstancias determinan la existencia de una serie de
fajas o pisos de vegetación bien diferenciadas entre sí.
Sobre las llanuras ubicadas al pie de las serranías y en los cordones montañosos bajos, se instala la Selva Pedemontana o Selva de Transición, llamada así por encontrarse entre la Selva propiamente dicha y los bosques secos del Chaco.
Los árboles dominantes de esta formación son el Palo Blanco, el Palo Lanza, la Tipa Blanca , el Jacarandá , el Cebil Colorado, el Horco Cebil, los Lapachos entre otras especies. Dado que en estas alturas las lluvias no superan los 1000 mm., se define una estación seca que coincide con el invierno, momento en que la mayoría de los árboles pierde su follaje.
Las Selvas Montanas ubicadas por encima de la formación anterior, ocupan
las laderas orientales formando una masa boscosa impenetrable , habitualmente
cubierta por nubes durante el verano y principios del otoño.
Esas nubes hacen de
esta formación la más húmeda de todas, con lluvias de hasta 1.800 mm anuales.
Estas características determinan un ambiente interior húmedo y sombrío donde una
multitud de lianas, enredaderas y epífitas se enlazan y vegetan sobre los troncos
y ramas de los árboles, cubriéndolos casi por completo.
Aquí predominan los
árboles de hojas perennes y su tamaño es mucho mayor que en la Selva Pedemontana,
llegando hasta los 30 metros de altura. Forman este grupo de gigantes vegetales
el Laurel de la Falda, cuyo tronco llega a los 2,50 metros de diámetro, el Horco
Molle o Palo Barroso, el Nogal Criollo, de nueces comestibles, y numerosas
Mirtáceas (la familia de los Arrayanes y Eucaliptus) como el Mato, Guil,
Horco-Mato, Alpa-Mato, etc. que definen, cuando se presentan en abundancia, una
formación particular llamada Selva de Mirtáceas.
A medida que ascendemos por las
laderas , dejamos la selva con árboles de follaje perenne, para volvermos a
encontrar con los de hoja caduca que integran el llamado Bosque Montano. Esta
formación debe soportar inviernos fríos y secos y escasas lluvias
(apenas 800 mm.).
Aquí se diferencian tres tipos de bosque: los de Pino del Cerro,
los de Aliso y los Queñoa.
El Pino del Cerro es la única conífera del Noroeste
argentino.
El Aliso, que llega hasta México se ubica en pendientes pronunciadas.
La Queñoa es un pequeño árbol de tronco retorcido que puede encontrarse hasta los
3000 mts. de altura sobre paredones rocosos, alcanzando una altura de hasta
6 mts.
Por encima de los Bosques Montanos encontramos los Prados Montanos formados en su totalidad por gramíneas y otras herbáceas que florecen durante las épocas de lluvia otorgándole al paisaje una belleza inigualable.
El amplio gradiente altitudinal del Parque determina una vasta gama de microclimas, en
función de la altura.
Con temperaturas promedios de 17ºC, los inviernos son secos y templados en las zonas
bajas, nevando habitualmente en las cumbres de los cerros entre los meses de junio y
septiembre.
Los veranos son calurosos, llegando a temperaturas máximas de 40ºC.
Las precipitaciones que varián también con la altura, van desde los 800 mm en las zonas
más bajas del Parque, hasta los 2000 mm en las selvas de montañas; concentrándose entre
los meses de noviembre y abril.
El otoño se caracteriza por las neblinas que cubren totalmente la serranías.
La trama cerrada de la vegetación intercepta la neblina, haciéndola precipitar y aportando
agua extra para la vegetación. Este tipo de precipitación se denomina "lluvia horizontal".
La circulación atmosférica y los desplazamientos que efectúa la gran Faja Anticiclónica
Subtropical, dan como resultado un marcado contraste climático entre el verano y el
invierno.
El desplazamiento de esta faja se hace menos notable en las vertientes orientales de los
Andes, por debajo de los 3.000 mts.
Se atribuye este efecto a la formación de la
depresión térmica y de sotavento del NOA.
El invierno esta caracterizado por un período de sequía, debido a la ubicación de la faja anticiclónica al norte del paralelo 25°, mientras que durante el verano la faja alcanza los 30° sur determinando abundantes lluvias, cuyos registros llegan al 80-90% de las precipitaciones anuales.
La baja latitud
determina un régimen térmico característico con la particularidad de que al no existir
cordones montañosos que crucen el continente de este a oeste, la región se ve afectada
sobre todo en invierno, por masas de aire frío provenientes del sur.
La brusca
modificación del terreno que se produce entre la llanura chaqueña y las elevadas serranías,
es causa de un notable cambio climático.
Los vientos provenientes del noreste, no
agotados por su pasaje muy alto sobre el Chaco, descargan su humedad atlántica al chocar
con los faldeos orientales, favoreciendo el desarrollo de la selva húmeda subtropical.
Dentro de este contexto climático general, la altitud y la exposición constituyen los
factores que determinan la cantidad de precipitaciones en los distintos puntos del Parque,
lo cual condiciona distintos y variados tipos de microclimas.
Aunque las mayores precipitaciones se dan en el verano, las condiciones climáticas locales
de lluvia, temperatura y humedad varían notablemente de acuerdo con la latitud, pero
principalmente a causa del gran desarrollo altitudinal de la cadena montañosa y sus
diferencias topográficas.
En cuanto a la temperatura podría decirse que tiene una gran fluctuación debido al gradiente
altitudinal que se establece a corta distancia.
En las partes bajas la temperatura
media anual es de 21° c. y las temperaturas medias mensuales son de mediana a alta.
A medida que aumenta la altura la temperatura disminuye considerablemente y ya en la
zona de bosque montano y pastizales de altura en invierno nieva frecuentemente y en verano
las noches son sumamente frescas.
La presencia casi constante de nubosidad que la caracteriza, se produce por el descenso de
la temperatura del aire cargado de humedad, a medida que se asciende por los cordones
montañosos.
Este fenómeno es tan marcado que suele ser considerado como uno de los
factores ecológicos más importante en el funcionamiento de este ecosistema que cumple un
papel clave en la regulación hídrica.
En los meses de invierno la neblina es interceptada por la densa trama de vegetales provocando el fenómeno conocido como lluvia horizontal, que junto con el agua acumulada durante el verano, continúa alimentando los numerosos arroyos que abastecen a los centros urbanos y los cultivos bajo riego, constituyendo un aporte sustancial y atenuando los efectos de la estación seca.
Otra singularidad del Parque es que el río San Lorenzo lo corta en dos regiones
climáticamente bien diferenciadas: una sur sobre la cual serranía Santa Bárbara produce
un efecto de sombra o socaire al estar ubicada entre los vientos cargados de humedad
proveniente del este, determinando sus características "chaqueñas" con elementos xerófilos,
y otra norte que libre de la influencia de dicha serranía carece de estas características,
siendo sus elementos higrófilos al no existir obstáculos que impidan la llegada de los
vientos húmedos que atraviesan el Chaco.